No soy ninguna experta, ni moderna, ni guay, ni gafa-pasta, ni empollona, ni siquiera soy una auténtica cinéfila. Soy yo y me queda un mundo por aprender sobre cine. Desde que estaba en primaria me atrae el mundo audiovisual. De pequeña jugaba a ser reportera y cuando por primera vez cayó una cámara en mis manos empecé a fijarme en el cine. Me llamaba poderosamente la atención saber que con un simple aparatito podría hacer todo lo que se me pasara por la cabeza. Era, sin duda, mi evasión favorita. Si, durante esos años no existían para mí las limitaciones. Curiosamente a pesar que de que me gusta el cine, no hay demasiadas pelis en mi base de datos. Al llegar a la universidad me he dado cuenta de todo lo que me queda por ver y aprender. Quizás mis carencias no hayan sido por falta de ganas, más bien por otro tipo de circunstancias. La cuestión es que esta es una de las cosas que amo de la universidad, el ir descubriendo cada día algo del cine que no sabía, desde los Lumiérè hasta Gondry, pasando por el cine mudo o la nouvelle vague, etc. Gracias a algunas asignaturas o por el boca a boca entre compañer@s poco a poco mis base de datos aumenta y no noto que cada vez evoluciono un poco más, aunque recuerdo con cierta nostalgia cuando era pequeña y no existían las limitaciones.
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martes, 2 de abril de 2013
martes, 26 de marzo de 2013
La regeneración del género: el caso de Gladiator.
Wallpaper de Gladiator
El fin de semana anterior me fue
imposible ver la televisión. Ni una mísera película que te mantuviera, al
menos, interesado. Por suerte ayer lunes echaron una buena película en
Televisión Española, nada más y nada menos que la gloriosa ‘Gladiator’. La cuestión es que esta película es una de mis
preferidas, desde siempre. Es de uno de esos films que nunca te cansas de ver y
por el que el tiempo no pasa, y normalmente suele ser un éxito de audiencias.
Además, me sirve como pretexto para hablar de las producciones de Ridley Scott
dado que, desde que hice un trabajo sobre él para “Historia de la
cinematografía” en el primer año de carrera, este director de cine me persigue.
Gladiator nos sitúa en el año 180, frente al esplendor del Imperio
romano tras su última victoria. Con ello, el emperador Marco Aurelio (Richard Harris) pretende que sea el
valiente general Máximo (Russell Crowe)
quién le suceda en el poder, teniendo en cuenta que su hijo Cómodo (Joaquin Phoenix) carece del carisma
necesario para gobernar. Así, Cómodo intentará por todos los medios acabar con
la vida de Máximo al enterarse de la decisión de su padre.
Como tod@s sabemos, Gladiator supuso un enorme éxito tanto
de taquilla, como crítica. De hecho, fueron numerosos los premios que recayeron
sobre la película. Entre ellos, Óscar a la mejor película e interpretación por
el actor Russell Crowe. La interpretación de Crowe en el papel de Máximo me
parece totalmente sobresaliente, pues demuestra con gran carisma y fuerza la
esencia del “Gladiador” romano. No obstante, en esta ocasión, los motivos van
más allá de la pura supervivencia. Mención especial requiere también la puesta
en escena de Phoenix, el cual hace gala de una gran interpretación hacia el
personaje de Cómodo. Destaco sobre todo la actuación como antagonista y su expresión
de la ambición, sin meras contemplaciones hacia los que se interpongan en su
camino.
| Fotograma de la lucha en el Coliseo. |
Sin duda además de una gran
interpretación por parte de sus personajes, Gladiator
también cuenta con una gran ambientación escenográfica y técnica. La
reconstrucción de ciertas partes de la ciudad de Roma, así como del Coliseo,
son absolutamente espectaculares. Épicas fueron sin duda las batallas libradas
por Máximo como gladiador, con una representación de la violencia acorde con el
momento histórico.
Otro punto a favor de la película
y que termina de hacerla tan recordada y apreciada, es la extraordinaria banda
sonora de esta. Fue compuesta por el archiconocido compositor alemán Hans
Zimmer y Lisa Gerrad; una delicia musical que es todo un vaivén de sensaciones
para los oídos. Sin ir más lejos, uno de los Globos de Oro recayó precisamente
sobre su banda sonora.
Pese a que Gladiator es, en conjunto, una gran película, lo cierto es que para
nada está exenta de críticas. Reconozco que cuando te decides a investigar un
poco sobre la película, te das cuenta de que se cometieron numerosos gazapos y
errores totalmente anacrónicos (una de las críticas principales, puesto que el
argumento no era fidedigno a la historia tal y como sucedió)
Para finalizar, no puedo terminar
sin antes comentar la excelente labor de Ridley Scott. A mi criterio, la
carrera del director británico ha sido irregular, en el sentido de que ha
realizado un cine bastante diverso. No obstante, con esta gran superproducción
como es Gladiator, supo con gran
maestría revitalizar un género que se consideraba como desfasado: el péplum. Su
identidad fílmica y el tratamiento que hace en sus películas, es siempre
característico en Scott. En esencia, tal y como se recuerda con la frase más
recordada de Gladiator:
“Lo que hagamos en esta vida, tendrá su eco en la eternidad”
Y eso sin duda, Ridley Scott
lo ha cumplido.
¡Un saludo! Salem.
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